De paseo con tu mascota
Un encantador paseo con tu amigo de cuatro patas es, sin duda, algo muy agradable, especialmente de vacaciones. Sin embargo, siempre es necesario prestar atención a la seguridad de nuestro perro y de los demás.

La Ordenanza del Ministerio del Trabajo, Salud y Políticas Sociales del 3 de marzo de 2009
impone que el perro vaya siempre con arnés y correa en las áreas urbanas y en los lugares públicos, y que el propietario lleve consigo el bozal, que le deberá poner a su mascota en caso de riesgo frente a la seguridad pública o previa solicitud de las autoridades competentes, además de para subir a los medios de transporte.

Es muy peligroso dejar a nuestro amigo de cuatro patas en libertad: de este modo se pone en peligro su vida y la de los demás. Imaginemos, por ejemplo, que nuestro amigo de cuatro patas cruza la calle: podría, sin querer, causar un accidente y, al mismo tiempo, ser una víctima en el mismo.

Según el Código Civil (art. 2052 y art. 2043), el propietario de un animal es el responsable frente a los daños ocasionados por el propio animal y deberá encargarse de resarcir oportunamente por dichos daños. Y esto es aplicable no sólo en la calle sino también en los bares, restaurantes, hoteles, etc.

Existen diversas compañías de seguros que ofrecen pólizas de cobertura de los daños causados por los animales frente a terceros. Igualmente, si vuestro amigo de cuatro patas es víctima de un siniestro, se podrá solicitar el resarcimiento por los daños.


EN EL BAR, EL RESTAURANTE O EL HOTEL
No existe ninguna normativa nacional que prohíba la entrada de animales domésticos en bares, restaurantes, pizzerías, hoteles, turismos rurales, etc. Por lo tanto, las ASL (Agencias Sanitarias Locales) no pueden emanar ninguna prohibición al respecto.

Los únicos que pueden decidir si tu mascota puede entrar en el local son los propios comerciantes. De este presupuesto parte la campaña "Finalmente entro anch'io!" (Finalmente, ¡yo también entro!), destinada a todos los comerciantes italianos, para que abran sus puertas a nuestros amigos de cuatro patas.


EN LA PLAYA
Los organismos locales deberán encargarse de decidir con respecto a la presencia de animales en las playas. Normalmente no se admiten ni en las playas públicas, ni en las zonas balnearias privadas, salvo que se especifique lo contrario.

Por lo tanto, es recomendable, antes de irse de viaje, contactar con el ayuntamiento donde pasaremos nuestras vacaciones y comprobar si existen playas donde está permitido el acceso a nuestros amigos de cuatro patas. Muchas de estas playas, obviamente, se enumeran en este portal. Allá donde vayamos, es de buena educación llevarse siempre consigo la paleta para recoger las necesidades de nuestra mascota.


POR LA CARRETERA
Cuando el viaje en coche es largo, siempre es una buena costumbre detenerse cada un tiempo. Las paradas breves y frecuentes son lo más recomendable para nuestro amigo de cuatro patas: así puede estirar las patas, comer y beber cuanto necesite. No existen muchas áreas de servicio con espacios consagrados a nuestros amigos, pero en estos últimos años las cosas están cambiando