La legislación y el sentido común
Cuando se viaja, se entra en contacto con realidades diferentes. Por lo tanto, para evitar problemas, siempre es recomendable tener presente el marco normativo general que regula la posesión de animales.

A continuación se presentan algunos consejos útiles, dictados en parte por la legislación y, en parte, por el sentido común, a seguir para disfrutar de unas vacaciones lo más tranquilas posibles en compañía de nuestra mascota.

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- INSCRIBE A TU PERRO EN EL REGISTRO CANINO
- LLÉVATE CONTIGO SU CARTILLA SANITARIA
- SI SE PIERDE, BÚSCALO EN LA PERRERA MÁS CERCANA
- EN LA COMUNIDAD DE VECINOS FAVORECE UNA CONVIVENCIA PACÍFICA
- AYUDA A LOS ANIMALES ABANDONADOS Y HERIDOS
- DENUNCIA SIEMPRE EL MALTRATO
- DENUNCIA EL TRANSPORTE DE ESPECIES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
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SI SE PIERDE, BÚSCALO EN LA PERRERA MÁS CERCANA

medaglietteUn ambiente nuevo, calles desconocidas, un parque visto por primera vez... Estos factores, cuando estáis de vacaciones, pueden hacer que vuestro perro se pierda. Si esto ocurriera, el primer lugar donde buscarlo es la perrera más cercana.

Generalmente, los perros encontrados se llevan a una perrera sanitaria, una estructura donde se hacen controles sanitarios y se comprueba si el animal tiene un propietario.

De hecho, existe una base de datos nacional del registro canino, a la que se puede uno conectar haciendo clic en el siguiente enlace:

http://nsis.sanita.it/NACC/anagcaninapublic_new/home.jsp

Insertando el código de 15 cifras del microchip o el del tatuaje, se pueden observar los datos del perro desaparecido y descubrir el nombre del propietario.

Aunque no haya ninguna ley que lo imponga, es una buena costumbre no sólo inscribir al animal en el registro canino, sino también colgar del collar del perro una pequeña chapita (véase imagen anterior) que lleve grabado su nombre y número de teléfono, mejor si es el móvil, mediante el cual será más fácil contactar con vosotros. En caso de pérdida, el que encuentre al perro podrá localizaros fácilmente y en poco tiempo.

De viaje, donde no se conocen bien las estructuras que se ocupan de los perros vagabundos, esta simple medida podría ser realmente útil para que podáis abrazar de nuevo, lo antes posible, a vuestro fiel amigo.